
A los muertos hay que respetarlos y dejarlos en paz, que para eso están muertos, pero resulta difícil cuando en vida fueron famosos y su muerte la rodea un halo de drogadicción misterio.
Lo cierto es que los meses antes de morir, Heath Ledger estaba lo que podría decir hecho polvo. Líos con la prensa, que si escándalos, que si sexo, drogas y rock ‘n’ roll…
Tras muchos rumores y habladurías, se confirmó oficialmente que el actor australiano había muerto de una sobredosis accidental de fármacos. Lo que no se sabía era si esas drogas las había adquirido de forma legal o ilegal.

Al parecer en el envase de uno de esos medicamento estaba escrita la dirección de Mary-Kate Olsen, y a ella fue quien llamó primero la persona que encontró el cuerpo sin vida de Ledger.
Así que nuestra gemela chunga favorita se convirtió en sospechosa de haberle entregado ilegalmente las sustancias. Pero ella, claro está, lo negó todo.
Quien se junta con las Olsen acaba mal. Como ellas, vaya.
Pero ya todo ha acabado. El caso Ledger se ha cerrado sin culpables ni intercambio de estupefacientes de por medio, solo con un muerto y una familia afligida (más el exaltado séquito de fans).
Qué más da si era un yonki o no, ¿verdad? Limitémonos a disfrutar de su talento como actor en las películas que nos dejó.
Vía | Actualidad Cine
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