Vuelve OT, el reality

Fandémicos, cuando empezó esta edición de Operación Triunfo sonreí. Inocente de mí, me creí aquellas buenas intenciones de Risto Mejide en el primer programa, en el que afirmó que volvía en son de paz y para darle el protagonismo que nunca debió quitárseles a los concursantes. Pero creo que fui el único que se lo creyó porque OT, el reality, ha vuelto.
El año pasado un casting horrible nos dejó escenas de lo más barriobajeras y denigrantes. Concursantes como Ivan, Sandra, Anabel, Noelia… mostraron su lado más bajo convirtiendo OT en una campo de batalla. Las bombas caían sin parar, y ni las cocineras de la academia se libraron.
Pero este año los concursantes les han salido rana, porque, además de ser grandes cantantes (en líneas generales es la mejor generación que recuerdo), no discuten, se llevan bien, hay buen rollo, desprenden simpatía por los cuatro costados…
Fandémic@s, cada gala de Operación Triunfo que pasa Coco Comín me cae mejor, sobretodo si la comparas con los demás miembros del jurado. Risto Mejide me encanta, he de reconocerlo, porque verle es espectacularmente entretenido, pero es que Coco Comín es espectacularmente buena tía. Ya le dediqué un post en la pasada edición (¡cómo pasa el tiempo!) y ahora lo vuelvo a hacer porque ella lo vale. 


Quiero dedicarle un post a Coco Comín, porque a pesar de que me declaro fan del Ristoshow, cuando veo sus itervenciones no puedo evitar pensar ¡Qué grande es Coco Comín!
